Si quieres reducir la factura, el primer paso es descubrir qué aparatos tienen un consumo relevante en tu vivienda.
Anota frigorífico, termo, aire acondicionado, horno, lavadora, secadora, lavavajillas, televisión, ordenadores y otros equipos que utilices habitualmente.
Utiliza un medidor de consumo enchufable para los aparatos compatibles. Registra los kWh durante un periodo suficientemente representativo, especialmente en equipos que funcionan por ciclos.
Multiplica los kWh medidos por el precio por kWh que quieras utilizar como referencia. Así podrás comparar aparatos con una misma unidad económica.
Si el resultado parece extraño, repite la prueba. En frigoríficos, climatización y otros equipos con ciclos variables, una medición demasiado corta puede no representar el uso habitual.
Una vez identificados los mayores consumos, decide si puedes reducir horas de uso, cambiar hábitos, mejorar el mantenimiento o sustituir un equipo. No todas las compras generan un ahorro suficiente para compensar su precio.
Si ya tienes una potencia y unas horas de uso aproximadas, puedes calcular el coste mensual y anual antes de decidir una compra.
Medir antes de comprar o cambiar hábitos convierte una decisión basada en suposiciones en una comparación basada en datos de tu propia casa.
Un enchufe con medición puede facilitar la comparación de kWh entre aparatos compatibles.
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